El administrador de cualquier sociedad debe abstenerse de utilizar la misma con el propósito de desfalco estatal, o de perjuicio a un tercero involucrado, so pena de un castigo institucional.
El administrador de cualquier sociedad debe abstenerse de utilizar la misma con el propósito de desfalco estatal, o de perjuicio a un tercero involucrado, so pena de un castigo institucional.