La aplicación de la norma en el tiempo exige, como regla general, que los hechos y actos jurídicos se rijan por la disposición vigente al momento de su ocurrencia. Esto implica que la norma produzca efectos hacia el futuro, desde su vigencia[3] y hasta su derogatoria. En consecuencia, su aplicación retroactiva (a hechos anteriores) o ultractiva (a hechos posteriores a su derogatoria) se encuentra restringida.
